. moora⠀: ──────¡ay, no, a don filipitito no debés tocarlo! /la mujercita sufre de una exasperación repentina, pegando brinco cuando a la rubia ve acercársele da aquel felino que acicalábase en la vereda: tranquilo, altanero y quisquilloso. balanceaba su cola de un lado a otro, mirando con frialdad al dulce de leche que había detenido a la contraria para que no le acariciara. ¡l-la última vez casi me quita un dedo, el mandinga!