Seguí con él, apañalo y protegiéndolo, que solo me enseñaste algo importante: el amor no debería verse así, no tendría que engañarte aún teniendo hijos juntos y mucho menos que no le importe si ellos están bien.
No te preocupes, me enseñaste una lección de vida: si el amor se ve así, lo mejor es perder la esperanza.