Decálogo del poder:
I. El poder no se legitima por bondad, sino por eficacia.
Los pueblos no siguen a quien es justo, sino a quien funciona cuando el miedo aparece.
II. Todo poder necesita un centro visible, aunque mienta sobre ello.
Incluso quienes predican horizontalidad crean símbolos.
Negarlo es la primera hipocresía del poder.
III. La ley no es neutral: siempre elige a quién protege y a quién aplasta.
Decir "solo aplico reglas" no exime la responsabilidad de haberlas creado.
IV. El miedo es el idioma político más universal.
Pero quien gobierna solo con miedo está condenado a morir odiado... o traicionado.
V. La empatía sin obediencia es la amenaza más peligrosa para cualquier régimen.
No el rebelde furioso.
No el fanático.
Sino quien comprende y aun así no se somete.
VI. Todo salvador que se crea indispensable terminará convirtiéndose en tirano.
El momento en que el mundo "no puede existir sin ti", ya estás perdido.
VII. La violencia siempre se justifica como necesidad.
Y casi nunca lo es.
Pero una vez usada, ya no puede desusarse.
VIII. El poder que no tolera testigos termina temiendo a la verdad.
Por eso los periodistas, cronistas y memorias vivas siempre incomodan más que los ejércitos.
IX. El amor es el único límite real del poder absoluto.
No la moral.
No la ley.
No la oposición.
Solo aquello que el poder no puede controlar sin destruirse.
X. Todo individuo o colectivo que desprecia a los humanos olvida una cosa: su mayor debilidad es parecerse demasiado a ellos.