tthep4st

Había muy pocas cosas capaces de captar la atención de 1x4. Detalles que para otros resultarían fascinantes, para él solían pasar desapercibidos sin el menor remordimiento. Después de todo, cuando tu progenitor es una divinidad, el mundo pierde fácilmente su capacidad de asombro. Poco había algo que pudiera interesarle de verdad en aquella vida que, en muchos momentos, le parecía monótona.
          
          Pero ahora mismo…
          
          Ahora su atención era arrastrada como por un imán hacia aquella figura más alta que él.
          
          El tono rojizo de su cuerpo tenía algo etéreo, casi irreal. Su postura —erguida, firme— y el porte que emanaba, cargado de una elegancia burlona, le recordaban innegablemente a su padre. Y aunque jamás lo admitiría en voz alta, muy en el fondo lo admiraba.
          
          Sus ojitos brillaron con una luz pueril y vibrante, como si de pronto hubiera descubierto algo extraordinario. Una sonrisa emocionada comenzó a dibujarse en sus labios, estirándolos con una espontaneidad difícil de ocultar.
          
          Si no era Jonh quien los metía en problemas con su imprudencia habitual, entonces era el propio 1x4 quien tomaba el relevo sin pensarlo dos veces.
          
          Sin el menor rastro de vergüenza, se deslizó detrás de aquella… ¿criatura? ¿persona? No estaba completamente seguro de cómo definirle. Sus manos curiosas, descaradas y ligeras, se extendieron hasta tomar la colita demoníaca que se movía con suavidad burlesca, casi provocadora.
          
          La sostuvo sin miedo, observándola con un escrutinio evidente, como si analizara un objeto fascinante.
          
          —¡Tu apariencia es genial! —exclamó con entusiasmo sincero, sus ojos recorriendo cada detalle rojizo con abierta admiración.
          
          Después del halago, no apartó la mirada. Al contrario, lo examinó con mayor detenimiento, ladeando apenas la cabeza.
          
          —¿Quién eres?
          
          La pregunta salió directa, sin filtro, impregnada de esa curiosidad imprudente que siempre lo llevaba un paso más cerca del peligro.
          
          Y, probablemente, de los problemas.

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devilman__1x1x1x1

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devilman__1x1x1x1

TW: rol +18, leer bajo concie
          ncia propia. (⁠´⁠ ⁠.⁠ ⁠.̫⁠ ⁠.⁠ ⁠`⁠)
          
          La respiración de 1x4 era un desastre: finos hálitos que se dispersaban con un ritmo errático, escapando por sus labios resecos y humedeciéndolos con el músculo húmedo, dejando en los bordes diminutos rastros de saliva. Necesitaba una ronda más —otra vez ser el cazador y no la presa—; necesitaba recuperar el papel que le correspondía: él al acecho, ellos temblando. Lo sabía de sobra: diluir su veneno traía consecuencias. Mareos que nublaban la vista, ojos que se desenfocaban, una debilidad que corroía la fortaleza física hasta volverla frágil como cristal.
          
          Sus pasos y movimientos durante esa hora infernal (tan irónico) habían sido torpes, vacilantes, titubeos innecesarios; punzadas en la cabeza que lo irritaban aun más. Pero no podía permitirse convertirse en presa fácil de los centinelas que se regodeaban en torturarlo más de lo que él ya se torturaba por sí mismo. Había aceptado ayuda —por qué no admitirlo—; qué tonto sería negarlo. ¿Estaba siquiera permitido aferrarse a la sombra de otro? Esperó no pagar caro ese alivio con el espectro más tarde.
          
          La espada, embadurnada por ese líquido carmesí —no suyo, por supuesto—, se deslizó con frialdad y cortó la piel del último sobreviviente con una precisión cortante. Sus ojos escarlata no se desprendían del cuerpo que se extinguía; el tiempo se había agotado. Con ello, 1x4 también sentía cómo se le acababan las fuerzas: apenas y se sostenía en pie. Dejó caer el arma con un ruido seco, como de algo que se rompe en la penumbra. El pasto, antes verdoso, yacía ahora como un lienzo manchado de rubí; apenas alcanzó a oír el sonido en la confusión.

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    aunque.  /añadió, en un murmullo que parecía un eco entre ruinas.  me.agrada.saber.que.puedo.dominar.incluso.al.odio.¿no.es.irónico.decirlo?  /sus palabras flotaron en el aire como un perfume venenoso, persistiendo más allá del sonido, más allá del sentido. el silencio que siguió fue tan denso que parecía tener forma. en él, la respiración de ambos se confundía, y por un instante —solo uno— pareció que el mundo entero había dejado de moverse. y fue allí, entre la calma y la ruina, donde comprendió que su poder no consistía en destruir, sino en poseer. poseer los miedos, los cuerpos, las memorias. poseerlo a él. porque en el fondo, ni la muerte ni la vida eran ya suficientes. sólo el dominio lo mantenía vivo. y esa vez, lo supo: aquel sería el primero de muchos infiernos, pero también el único del que no querría escapar.
            
            
             
                      @devilman__1x1x1x1  .  c♡m 
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    sus manos —esas mismas que habían sido instrumentos de ruina— se movieron con una suavidad extraña. tocar sin herir, sostener sin aplastar, era casi antinatural para él. y sin embargo, lo hizo. rodeó aquella silueta con lentitud, desde la cintura hasta el pecho, asegurándose de que el peso del otro quedara equilibrado contra el suyo. el contacto era una contradicción viva: calidez sobre frialdad, carne sobre vacío. su cola, obediente, se deslizó con sigilo hasta enroscarse con firmeza en una de sus piernas, ejerciendo una presión muda, como si dijera sin palabras: no te muevas. moverse sería un error, una ofensa que no perdonaría. sus ojos se entrecerraron. al principio, creyó que no había palabras suficientes para describir aquella sensación. pero dentro de él algo se movía: una atracción tenue, un magnetismo que lo arrastraba al borde del abismo. ¿no era por eso que lo correspondía? ¿no era acaso la respuesta que había estado buscando todo este tiempo? el cumplimiento de aquella petición —un gesto simple, casi trivial— era, en el fondo, la conclusión de algo más vasto: la confirmación de que lo que había sembrado en sí mismo, aquella curiosidad oscura, por fin había germinado.
            
                 ¿cambiaría.algo.si.lo.hiciera? /murmuró, con una calma que helaba la sangre. sus manos se relajaron, pero no para liberar, sino para tomar posesión de otro modo. lo alzó sin esfuerzo, con una fuerza que parecía no pertenecerle a un cuerpo tangible. lo sostuvo en el aire unos segundos, contemplándolo como quien observa una obra maestra que ha costado una eternidad.  puede.que.empiece.a.considerar.dejarte.unos.día… /continuó, su voz convertida en un ronroneo grave.  para.que.no.termines.de.esta.forma.  /su rostro se inclinó, rozando el cabello ajeno con un gesto casi tierno, un roce suave que desmentía toda su naturaleza. aquella ternura era una ironía cruel, una mentira deliciosa que sólo él podía pronunciar con tanta verdad.
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devilman__jx1dx1

     niko.ERa.el.ejemplo.perfecto.de.lo.que.detesto  /susurró al vacío, sin esperar respuesta.  tarde.O.temprano.aprenderán.TODoS.lO.HacEn. /sus palabras fueron espinas lanzadas al aire. no había nadie que pudiera oírlo, y sin embargo el silencio parecía resonar con ellas, como si los muertos prestaran atención a su voz. ¿acaso necesitaba una razón para hablar? no. lo hacía por hábito, por el placer de escucharse existir entre ruinas. caminó despacio entre los cuerpos, con los pasos resonando como campanadas fúnebres, mientras su mente trataba de comprender el motivo de su presencia allí. ¿qué lo impulsaba realmente? ¿la nostalgia? ¿el deseo de sentir otra vez aquel estremecimiento divino? quizá era sólo la rutina, la inercia de quien se ha convertido en su propio castigo. su infierno digital aguardaba, pero él prefería demorar su retorno por una sola razón: él. o aquello. esa presencia que lo atraía, lo obsesionaba, lo hacía recordar lo que alguna vez fue la curiosidad.
            
                 entonces lo sintió. una vibración apenas perceptible, una cercanía que lo atravesó como un destello. la presencia estaba ahí, próxima, palpitante. no tardó en reaccionar, como si un vínculo invisible los uniera más allá de toda lógica. parecía que sólo un alma tan fragmentada como la suya podría aproximarse a su “calidez”, esa ilusión siniestra que emanaba de su ser. o quizás no era más que la gravedad de su propia oscuridad atrayendo a otro cuerpo hacia su centro. fuera lo que fuese, aquel sentimiento encendía algo más que el deseo de destrucción. era un hambre distinta, más profunda, más peligrosa: obsesión. nunca había sido un ser de gestos obvios. hablaba entre líneas, tejía sus intenciones con palabras veladas, con miradas que decían más de lo que admitía. sin embargo, en ese momento, no había necesidad de disimulo. lo sostuvo. porque no había nada más que hacer.
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https://pin.it/PjFCuhYyn
          nosotras explicando pq el shipp tiene sentido: 

devilman__jx1dx1

No. Ella nunca dejo d creer
            Siempre tuvi fé, la vida nos pone en
            situaciones q nos hacen aprender
            @devilman__1x1x1x1  
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devilman__1x1x1x1

floppeamos amor ❤️
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devilman__jx1dx1

No pq no por nada les hice una cuenta okk♡♡♡ pronto ni seremos las unicas esquozfrenifas 
            @devilman__1x1x1x1  
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devilman__1x1x1x1

Era algo inusual, casi imperceptible incluso para la propia esencia del odio. Su cabeza se inclinó apenas, un gesto tan leve que pudo confundirse con el titilar de una sombra. Sus ojos, inquisitivos y bañados en un rojo rubí que parecía incendiar la penumbra, se aferraban al otro con obstinación, como si apartar la mirada fuera un acto imposible. ¡Qué extraño era todo! ¿Por qué él —cuya única meta, obsesión y razón de existir era asesinar a aquel patético amante del pollo— se veía ahora invadido por una sensación tan impropia, tan ajena, que reptaba por su pecho como una mosca molesta en mitad de la noche?
          
          ¿Sería desconfianza? Quizás. ¿Curiosidad, tal vez? ¿O simple desconcierto? O quizá aquella impresión etérea de haber vivido algo parecido antes, aunque su mente, difusa y nublada, se negaba a recordarlo. No lo conocía, no lo recordaba, y sin embargo… se sentía tan familiar. Tan insoportablemente familiar, que el simple pensamiento le resultaba irritante.
          
          El silencio era opresivo, un manto invisible que asfixiaba incluso el aire. Incluso para él, que era literalmente la personificación del odio, aquel mutismo resultaba intolerable. ¿No era acaso el propio odio la carga más sofocante de todas? Aun así, lo único que sus oídos lograban percibir era la respiración lenta, casi calculada, del otro; una calma inquietante que parecía sostenerse de un hilo tan frágil que cualquier sonido podría quebrarla.

devilman__jx1dx1

      ¿y ahora?. ahora lo deseaba. desde lo más profundo de su corrupción, desde los restos de lo que alguna vez fue digno, lo deseaba con una intensidad que ni siquiera su naturaleza profana podía sofocar. pero no cedería. no caería en el mismo impulso que condena a los mortales. todo tiene su tiempo, y él, que ya no respiraba el aire de los hombres, podía esperarlo.  si.de.PACienciA.se.trata...  /murmuró con voz grave, arrastrada, semejante al ronroneo de un felino que presiente la entrega de su presa.  entonces.PUedO.concederte.todo.el.tiempo.del.mundo.para.que.aprendas.a.superarme.
            
                 una sonrisa retorcida, casi antinatural, se dibujó en su semblante, deformando los rasgos que alguna vez habían parecido humanos. su voz volvió a fluir, cortante, precisa:  NAdA.de.lo.que.posees.te.pertenece.nada.de.lo.que.cree.TUyO.lo.es.realmente.  /sus manos descendieron con lentitud, una hasta posarse sobre el hombro ajeno, la otra deslizándose hasta la cintura del contrario. lo sostuvo con firmeza cuando su fuerza flaqueó, permitiendo que la espada cayera con un tintineo apagado. la escena parecía una danza fúnebre, una coreografía entre la entrega y la condena, donde cada gesto podía ser ternura o venganza.
            
                  NADA.LO.SERÁ.  todo.lo.que.crees.poseer.acabará.siendo.mío.y tú…tú.también.eventualmente.Lo sErÁs.  /sus palabras flotaron como un juramento oscuro, pesado, envuelto en la calma del que no necesita alzar la voz para sellar su destino.
            
            
            
                        @devilman__1x1x1x1  .  c♡m
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devilman__jx1dx1

jx no deseaba únicamente su muerte; deseaba algo más primitivo, más desesperado, un anhelo frustrante que ningún insulto podía ocultar. y esa revelación, cruel y dulce a la vez, era casi un consuelo.
            
                 porque en el fondo, ese deseo evocaba un recuerdo remoto, uno en el que la figura que ahora intentaba aniquilarlo había sido un refugio tibio, una sombra amable. hubo un tiempo en que su presencia desprendía cierta ternura; aunque, al pensarlo bien, aquella ternura no era más que hambre disfrazada. era la necesidad abrasadora de poseer sin poseer, de observar sin tocar, de adorar sin confesarlo. era el deseo puro, desnudo, animal. un deseo que, si alguna vez lo hubiera permitido, lo habría devorado por completo. recordó, con una nitidez dolorosa, la suavidad de aquella piel imaginada entre sus dientes, la posibilidad de sentir la fragilidad de ese cuerpo entre sus brazos, la pulsión primitiva que incita a los hombres a vaciar su deseo en la carne. mas nunca lo hizo. guardó silencio. se transformó. renunció a la forma que esos ojos —los mismos ojos carmesí que ahora lo miraban con repulsión— alguna vez habían contemplado con afecto. aquella mirada, que antes lo hacía sentir vivo, ahora lo atravesaba como una lanza
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devilman__jx1dx1

aun la sensación de sangrar le resultaba ajena, casi ilusoria. ni siquiera podía afirmar que aquello que escuchaba caer fuese sangre; su densidad era distinta, más espesa, más antigua, como si arrastrara en su interior la memoria de algo que no pertenecía al mundo de los vivos. la sangre verdadera produce un sonido leve, casi tímido, al tocar la tierra, pero aquella sustancia —oscura, densa, impura— parecía contener un eco más profundo, un murmullo que corrompía el aire. y aunque su cuello, ahora magullado, destilaba aquel fluido con lentitud, no era eso lo que lo inquietaba. entre todas las preocupaciones que podrían asaltarlo, aquella no figuraba entre las más urgentes. podría incluso intuir que lo que manaba de su herida no era el metal del carmesí, sino la misma podredumbre de su cuerpo; una corrupción que, al rozar el aire, se espesaba y adquiría una textura hirviente, capaz de quemar, de disolver, de devorar. sin embargo, la contenía. la dominaba con la calma de quien conoce el filo de su propio veneno y lo saborea sin morir. porque no era su deseo destruir a quien tenía frente a sí, al menos no todavía. aquel ser, tiempo atrás, había capturado algo más que su atención, y su ruina —por ahora— no era necesaria.
            
                 la verdadera destrucción no brota de la violencia visible, sino de algo más profundo: la duda. esa grieta invisible que se abre entre las certezas y crece con el soplo del deseo. la duda es la semilla que germina en la mente, corroe los cimientos de la voluntad y, poco a poco, se convierte en un anhelo enfermizo de posesión. y él, que ya no era humano, comprendía la ironía de aquel arte: sembrar la incertidumbre sin tocarla, guiar el derrumbe sin ensuciarse las manos. incluso en el temblor imperceptible de aquella confrontación, entre palabras que se mezclaban con amenazas y respiraciones contenidas, podía oírse algo que no era odio. 
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