la fémina sintió una mirada sobre ella, no le dió importancia durante los primeros segundos, ya le era cotidiano ser el objetivo de miradas y murmullos, pero solo bastó con un par de mílesimas para darse cuenta que no era ninguno de esos ojos superficiales que solían formar parte de su círculo social, se sentía escaneada por dentro, como si el dueño de esos ojos profundos conociera su vulnerabilidad bajo esa armadura perfectamente construida que cargaba bajo sus hombros.
miaoyi dudó un segundo, pero aún así mantuvo la calma, nadie tenía el derecho desmantelar el mundo que había diseñado exquisitamente desde que llegó al mundo, por lo que tomó aire y enfocó su atención en su futuro prometido. debía admitir que lucía perfectamente, era guapo y carismatico pero con un toque de superioridad que intimidaba aunque en realidad le parecía tentador, el tipo ideal de cualquier chica, lástima que miaoyi no era cualquiera ni mucho menos normal.
se tomó el tiempo suficiente para analizarlo, al terminar, su labio se curvó solo un milimetro hacia arriba, finalmente aceptando su mano — Miao — dijo con voz suave, casi angelical acompañada de su mirada hipnotica, sabía que todos en aquel lobby tenían su atención en aquel apretón de manos, aunque en el instante en el cual su miradas conectaron completamente, su rostro se relajó inconscientemente, como si todos hubieran desaparecido y solo estuvieran ambos frente a frente, tratando de decifrar que pasaba por su cabeza, aunque al darse cuenta se reincorporó inmediatamente — me alegro por tí si te gusta esto — dijo entre dientes, en un murmuro casi inaudible e impercibible si es que no estabas lo suficientemente cerca.