•︵• El intento de escape quedó reducido a nada en cuanto el contrario saboteó su única oportunidad. La desesperación se apoderó de él, obligándolo a forcejear una y otra vez en busca de una salida, aunque el dolor que recorría su cuerpo terminaba por frenar cada movimiento. Al verse obligado a "mirarlo", un leve temblor lo delató; el miedo seguía ahí, aferrado a su pecho. Quiso responder, gritarle que se alejara, pedir ayuda... pero no podía. Su voz continuaba prisionera al igual que su vista.
Las palabras ajenas lograron que se inmovilizara por un instante. Sus manos se cerraron con fuerza hasta que los nudillos casi dolieron, conteniendo la impotencia que amenazaba con desbordarse. No tenía un destino al cual correr... aun así, se negaba rotundamente a seguir sometiéndose a la voluntad del contrario.
Sus manos comenzaron a tantear el suelo con premura, buscando cualquier cosa que pudiera servirle. Entre el polvo y los escombros, sus dedos encontraron una piedra de tamaño considerable. Sin pensarlo dos veces, la aferró con ambas manos y, reuniendo las pocas fuerzas que le quedaban, la estrelló contra el contrario con la única intención de apartarlo de su camino.
Aprovechando el breve instante que consiguió crear, se incorporó de inmediato. Ignorando el ardor de sus heridas y el peso del dolor que amenazaba con hacerlo caer, echó a correr en la primera dirección que encontró, guiándose únicamente por el desesperado deseo de poner la mayor distancia posible entre ambos, y claramente tomando su cadena para evitar algún otro tropiezo.
@paint__aububble