Alguien comentó que a duras penas pagaba cada visita individual a la psicóloga y la agarró mirando instagarch o alguna mierda así. Qué desastre. Antes que eso, prefiero mil veces tener un diario íntimo, intentar ser escrupuloso escribiendo las veces que la paso bien y las veces que las paso mal y ver si hay un patrón, o agentes que actúen de desencadenantes, personas desestabilizantes, no sé. Si no estamos atentos, repetimos las macanas. A mí me salva tener amigos, esto del carnaval de ir, ensayar, comprometerme con algo que me gusta. Tomar lecciones de guitarra. Sé que hay gente que está más jugada o que necesita medicamentos psiquiátricos, pero al final del día, es todo como el chiste ese de la lamparita: "¿Cuántos psicólogos argentinos hacen falta para cambiar una lamparita? Uno solo, pero la lamparita TIENE QUE QUERER ser cambiada."