─瑩 ֺ ¡͟c͟α͟e͟l͟u͟m͟ ı͟n͟f͟ó͟__ò͟! f͟c͟. t͟α͟p͟h͟; f͟o͟r͟s͟α͟k͟e͟n͟.⁄ .
u͟n͟o͟.Caelum siente un temor profundo hacia los felinos. nace de los reiterados —y demasiado cercanos— intentos de Ágape por devorarlo. Desde entonces, cada oreja puntiaguda y cada movimiento sigiloso despiertan en él una alerta silenciosa.
d͟o͟s͟.Sus alas no siempre fueron negras. Hubo un tiempo en que otro color las habitaba, pero con el paso de ciertas experiencias —no dichas, no olvidadas— fueron tiñéndose poco a poco hasta oscurecerse por completo. Aun así, persiste en ellas una delgada línea blanca, recta y discreta, como un vestigio de lo que fue… o de lo que se negó a desaparecer.
t͟r͟e͟s͟.Siente una curiosidad marcada por la magia negra. La estudia, la observa, la intenta. De vez en cuando se aventura a practicarla, aunque rara vez los resultados salen como espera. Fallos, chispas, humo… explosiones inexplicables que aparecen donde no deberían. Caelum finge normalidad, pero el caos suele delatarlo.
c͟u͟α͟t͟r͟o͟.Es mudo; no habla. Su voz vive en una libreta, en pequeños papeles adhesivos llenos de caritas tontas y mensajes breves. Su letra no peca de mala ortografía, pero sí de cierto desorden encantador, como si las palabras corrieran más rápido que su mano.
c͟ı͟n͟c͟o͟.Cuando adopta su forma de cuervo, le gusta posarse sobre los hombros ajenos. Especialmente si pertenecen a descendientes de Maléfica, hacia quienes siente una devoción y un afecto casi reverencial, como si en ellos reconociera algo sagrado.
s͟e͟ı͟s.Si se presenta la oportunidad, Caelum disfruta envolver a otros con sus alas. No hay una razón concreta: simplemente le resulta cálido, reconfortante, correcto. Además, ama leer. Cualquier libro es bienvenido, incluso el más empalagoso, ese que haría suspirar a otros con vergüenza.