eahst-tontitos

de hecho, yo inseminé a silas

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karajo, mi omega
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eaht-axel

Se le ve cerca del borde del Bosque Encantado, sentado en un tronco caído, lijando suavemente el mango de un hacha pequeña. Alza la vista al notar la presencia contraria, y sus ojeras parecen suavizarse con una sonrisa tranquila.
          
          — Ah, justo pensaba que estos alrededores estaban muy silenciosos hoy. ¿Todo bien por ahí? No sueles pasar por esta zona a menos que busques algo… o huyas de algo.
          
          Guarda el hacha en su cinturón y se levanta sin prisa, cepillándose las virutas de madera de la camisa.
          
          — Si es lo primero, puedo ayudar. Si es lo segundo… también. El bosque tiene sus trucos, pero yo tengo los míos.
          
          Hace una pausa, observando el camino detrás, con mirada de guardián.
          
          — ¿Te apetece caminar un rato? Sin preguntas incómodas, solo compañía. A veces el ruido de la escuela cansa más que una noche sin dormir.
          
          || lo mismo (꜆◕⩊◕꜀)

eaht-axel

Se le ve cerca del borde del Bosque Encantado, sentado en un tronco caído, lijando suavemente el mango de un hacha pequeña. Alza la vista al notar la presencia contraria, y sus ojeras parecen suavizarse con una sonrisa tranquila.
          
          — Ah, justo pensaba que estos alrededores estaban muy silenciosos hoy. ¿Todo bien por ahí? No sueles pasar por esta zona a menos que busques algo… o huyas de algo.
          
          Guarda el hacha en su cinturón y se levanta sin prisa, cepillándose las virutas de madera de la camisa.
          
          — Si es lo primero, puedo ayudar. Si es lo segundo… también. El bosque tiene sus trucos, pero yo tengo los míos.
          
          Hace una pausa, observando el camino detrás, con mirada de guardián.
          
          — ¿Te apetece caminar un rato? Sin preguntas incómodas, solo compañía. A veces el ruido de la escuela cansa más que una noche sin dormir.
          
          || las bienvenidas varias para cada personaje, en cuanto pueda, les hago algo personal analizado

eaht-axel

Se le ve cerca del borde del Bosque Encantado, sentado en un tronco caído, lijando suavemente el mango de un hacha pequeña. Alza la vista al notar la presencia contraria, y sus ojeras parecen suavizarse con una sonrisa tranquila.
          
          — Ah, justo pensaba que estos alrededores estaban muy silenciosos hoy. ¿Todo bien por ahí? No sueles pasar por esta zona a menos que busques algo… o huyas de algo.
          
          Guarda el hacha en su cinturón y se levanta sin prisa, cepillándose las virutas de madera de la camisa.
          
          — Si es lo primero, puedo ayudar. Si es lo segundo… también. El bosque tiene sus trucos, pero yo tengo los míos.
          
          Hace una pausa, observando el camino detrás, con mirada de guardián.
          
          — ¿Te apetece caminar un rato? Sin preguntas incómodas, solo compañía. A veces el ruido de la escuela cansa más que una noche sin dormir.

eahst-encantadores

‧₊˚❀Mau ୭̥̥⋮ ────¡Disculpame Aneline! De verdad no fue adrede. /musita el castaño al acercarse a la fémina que yacía sentada en aquel césped del campo, tratando de recuperar lo que parecían ser las piezas de su pequeña.. ¿hada?, le había caído uno de los libros del bookball encima y terminado por aplastarlo en pedazos. Apenado intenta ayudarle a recoger las piezas que habían salido volando, aunque la realidad es que el muchacho no había tenido la culpa, sino que uno de sus compañeros fue el causante pero decidió simplemente ignorarlo, cosa distinta al joven que se sentía avergonzado por lo sucedido.    ¿quizás lo puedan reparar en el club de robótica?

eahst-encantadores

‧₊˚❀Nicho ୭̥̥⋮ ────ah.. supongo que no fui tan bueno ésta vez. /habla el muchacho hacia el joven que mantenía aquel arco entre sus manos al haber obtenido un mejor desempeño en la clase. Su sonrisa es ligeramente forzada, más se permite aceptar que había perdido contra el hijo del cazador, y aunque hubiera intentado esforzarse lo mejor posible, no parecía ser rival para la destreza ajena, cosa que sólo lo hacía molestar pero prefería disimular con una de sus típicas sonrisas de caballero.