──/recostada en el sofá adornado de alfombras de colores cálidos e hilos dorados que le daban vida, las telas caían desde el techo de la habitación, dándole aquella sensación de poca austeridad: derroche circunstancial, ciénaga de lujos pretenciosos a los que se aferraba pese a que su destino estaba condenado a serles arrebatados. casi dormida, con las piernas sobre el respaldo y el cabello cayendo hacia el suelo, perezoso, descuidado, escucha la puerta de su habitación abrirse, recibiendo aquella luz que le molestaba tanto. ah.. ¿eres tú, Anthony? ¿qué hora es? /cuestiona arqueando la espalda con el fin de salir de la cárcel de Morfeo, mientras bosteza sin siquiera cubrirse los labios. como siempre, ella evitaba las actividades del club. Mira a su compañero brevemente, riéndose de golpe. Pfft.. ¡Aha, há, há! Parece que te dieron una paliza, ¿no es así, حبّي ─habibi, "mi amor"─? Ay, dios.. pobrecito.. ♡