El otro día yendo por el pasillo a la hora de salida, me metí como motorista entre la multitud... Hubiese pasado desapercibido, sin embargo, mi mochila tiene el triple que mi panza.
Al pasar, una chica de quizás un par de grados más abajo que el mío queda a mi lado, y escuché la bella poesía salir de su boca "puTa a aquí no respetan va".