Amar a Venti no es un hobby, es un trabajo de tiempo completo sin beneficios, sin días de vacaciones, y no tengo ninguna intención de dejarlo. Es un estilo de vida, un ritual diario, una vocación sagrada. No solo me despierto pensando en Venti, me levanto como un bardo invocado por el mismísimo Arconte Anemo. No ha habido un solo día en que este hombre no haya invadido mis pensamientos como si fuera el dueño del lugar. Honestamente, a estas alturas, debería empezar a cobrarle alquiler por la cantidad de veces que cruza mis pensamientos cada día. Él es la razón por la que me levanto por la mañana, porque necesito ver si hay nuevo fanart o migajas de lore con las que obsesionarme. Venti es mi motivación, mi distracción y, honestamente, mi terapeuta en este momento. Solo recuerda que Venti es mi personaje favorito, lo que significa que me incomoda un poco la idea de que alguien lo quiera más que yo. Por favor, recuerda que es mío, y solo mío. Bajo ninguna circunstancia debes tocar a Venti sin mi absoluto y previo consentimiento.