Buenas noches, muñecas.
Les escribo con el corazón en la mano; necesito hacer una pausa, y prefiero explicarlo con total sinceridad. Estas últimas horas he estado —y sigo estando— completamente volcada en comprar, recolectar y coordinar ayuda para la gente venezolana. No es algo que pueda postergar: me consume el tiempo, sí, pero sobre todo me ocupa el alma. Tengo amigas que viven esa realidad, y muchas de ustedes, lectoras hermosas, también son de allá. Mientras yo pueda moverme, compartir y tender una mano, lo haré con gusto, sin aspavientos y de verdad.
Por ese motivo, los capítulos de TP y Beast se pospondrán unos días. Quiero ser precisa para que no quede ningún cabo suelto. El lunes publicaré el capítulo 2 (parte II), el 3, el 4 y el 5 de TP; les confirmaré el horario exacto ese mismo día. El martes llegarán los capítulos 8, 9 y 10 de Beast. Todo estará aquí, sin falta, para que disfruten la lectura con la misma entrega de siempre.
No soy venezolana, pero no necesito serlo para que esto me duela y me mueva. Y ustedes me conocen: no creo en polémicas, pero sí en actuar como seres humanos. Enterarse de una crisis profunda mientras se presume el lanzamiento de un libro en Booknet, en Wattpad, una firma o una adaptación... sin un ápice de sensibilidad, a mí se me hace una burla amarga. Cada quien decide cómo habitar este mundo; yo elijo no ser indiferente.
Gracias por comprender, por esperar y por estar. Apenas tenga el horario exacto del lunes, se los haré saber. Les mando un abrazo que cruce cualquier frontera, de esas que aprietan bonito y no sueltan.