¿Cómo puede el colombiano dejar el país en manos de alguien que, cada vez que pudo, habló mal de él?
¿Cómo podemos aceptar a alguien que está en contra de lo ya establecido, que quiere hacer más pobre al pobre y más rico al rico; a alguien que no piensa proteger un país tan biodiverso como en el que vivimos; a alguien que considera que la educación debe ser privada y paga en un país tan pobre como Colombia; a alguien que no tiene moral alguna y, sobre todo, a alguien que no tiene respeto por la patria?
Me duele el país en el que podemos convertirnos si quedamos en manos de alguien como Abelardo. Me duele pensar cuál será el futuro de Colombia.