Hoy es 8 de marzo, pero no vengo a desearles un feliz día, sino, mas bien, les deseo que vivan en un mundo donde puedan caminar solas sin miedo, donde su voz sea escuchada sin que tengan que levantarla más de lo necesario y donde el respeto hacia ustedes mismas no sea algo que tengan que exigir, sino algo que siempre esté.
Deseo que sus noches terminen en risas, en abrazos y en recuerdos lindos.
Deseo que sus sueños encuentren camino, que sus metas no se sientan imposibles y que nadie las haga dudar del lugar que merecen ocupar.
Deseo que se rodeen de personas que las cuiden y que las acompañen. Amores sanos, amistades sinceras y vínculos que las hagan sentir seguras, nunca menos o insignificantes.
Deseo que cada día puedan llegar tranquilas a sus casas y disfrutar otro día más de sus hermosas vidas con los que las aman.
Y sobre todo, deseo que nunca olviden su fuerza, la que existe en ustedes y en cada mujer que vino antes, luchando para que hoy podamos seguir soñando con un mundo más justo.
Hoy no es un día para felicitar, es un día para recordar, acompañar y seguir deseando un futuro donde todas podamos vivir con libertad, respeto y paz, porque un feliz día solo va a ser el día que no falte ninguna de nosotras.
Si hoy alguna sale a marchar, cuídate mucho y te deseo todo lo mejor del mundo.
¡Las amo a todas!