intergalacticos
—¡Señorita Jae Rin!
Una sonrisa afable se dibujó en los labios de Magnus el momento en que Genevieve se empezó a retorcerse exaltada en los brazos de su padre al ver la silueta de la diosa situada en aquel pequeño jardín donde habían acordado realizar un picnic, empezando una carrera ágil hacia ella el momento en que sus piecitos tocaron el pasto.
Se anexó a las piernas de la mujer, presionando su mejilla contra estas por breves momentos antes de verle con ojos refulgentes.
—¡La extrañé mucho! —exclamó felizmente, dando diminutos saltos—. ¿Me extrañó también?
Magnus no pudo evitar reír ante la escena mientras se acercaba al dúo, dirigiendo una pequeña mirada a la mayor mientras saludaba.
—Es un gusto verte, Jae Rin —musitó entre risas, observando como Genevieve se abrazaba alegremente a la deidad—. Pff… Veo que Genevieve la extraño mucho más de lo que pensé. ¿Querías ver a la señorita Jae Rin, Vivi?
La pequeña de hebras onduladas asintió, sus trenzas fluyendo en los aires por un efímero segundo ante un salto emocionado que dió.
—¡Mhm! ¡La extrañé mucho!
fruitdluxure
──── Me sorprende lo fuerte que te has vuelto ──── dijo con un tono juguetón, fingiendo que tenía que recuperar el equilibrio por el abrazo de la pequeña ──── Voy a tener que entrenar aún más, si no… ¡me tumbarás la próxima vez que vengas corriendo! ──── Sus ojos se elevaron entonces hacia Magnus. ────Y usted también, señor Magnus… me alegra verle nuevamente.────Su voz sonaba cálida, cargada de un dejo de honestidad──── Me preguntaba si el clima le habría permitido descansar últimamente; los días han estado tan variables.. ──── Luego miró a su alrededor, observando el césped, los cestos y los reflejos del sol filtrándose entre las ramas.
────Ha sido una idea maravillosa venir aquí ────dijo mientras se sentaba, invitando con un gesto de la mano a Genevieve para que se acomodara junto a ella ────El aire es tan fresco… y el cielo parece más azul de lo habitual, ¿no lo cree?────
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fruitdluxure
El murmullo del viento entre las flores se alzó como un suave canto, y Jae Rin, que se había agachado un instante para acomodar el mantel, levantó el rostro justo a tiempo para ver cómo una pequeña figura corría hacia ella con la alegría desbordante del amanecer. Los labios de la diosa se curvaron en una sonrisa apenas antes de sentir el dulce golpe del abrazo contra sus piernas; los brazos menudos de Genevieve rodeándola con un fervor que casi le hizo perder el equilibrio. ──── Ah… ──── una risa cristalina escapó de su pecho, tan natural como el aire entre las hojas ────Qué recibimiento más cálido ────
Jae Rin apenas tuvo tiempo de reaccionar antes de sentir el pequeño cuerpo de Genevieve aferrarse a sus piernas como si temiera que, si la soltaba, el viento pudiera llevársela otra vez.Sus manos temblaron mínimamente al descender para abrazarla.
No por inseguridad… sino por la intensidad con la que ese pequeño corazón la quería. ──── Genevieve… ────murmuró ────Me alegra mucho verte otra vez ─── su sonrisa no fue grande ni exagerada, sino delicada, como quien maneja algo precioso que podría romperse si se toca con demasiada fuerza. El rubor que floreció en sus mejillas fue silencioso; ni ella misma lo notó hasta que el calor subió a sus orejas. Sus dedos acariciaron la cabeza de la niña con una ternura que parecía venirle grabada en los huesos, aunque nunca la hubiera vivido antes.
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