Queridos lectores:
Hoy quiero detenerme un momento para darles las gracias.
Cuando decidí escribir Confesiones de Gabriela y, más adelante, las Cartas a Gabriela, jamás imaginé lo que ocurriría después. Pensé que simplemente estaba poniendo en palabras mi historia, mis recuerdos, mis alegrías, mis pérdidas, mis dudas y mis aprendizajes.
Lo que nunca imaginé fue encontrarme con ustedes.
Gracias por leerme con tanta generosidad. Gracias por abrir un espacio para nuestra historia en sus vidas.
Y si algo he descubierto en este camino es que todavía queda mucho por contar.
Hay recuerdos que aún esperan ser escritos, conversaciones que merecen encontrar su lugar en estas páginas y capítulos de mi vida que todavía no han visto la luz. La vida sigue sorprendiéndome cada día, y siento que este proyecto también sigue creciendo conmigo.
Tanto que han pasado cosas, cosas que contaré en cartas a Gabriela hay mucha gente que ha estado leyéndome entre ellas augusto, si mi padre biológico...
Nunca pensé que escribir pudiera convertirse en algo tan hermoso. Hoy entiendo que no solo estaba contando mi historia; también estaba construyendo un puente hacia personas maravillosas que, sin conocerme, decidieron acompañarme.
Espero que sigamos recorriendo este camino juntos durante mucho tiempo.
Con todo mi cariño,
Gabriela