Estaba leyendo un fic que... sí, me llamó la atención pero el personaje era tan perro desgraciado y era evidente que la historia iba de la mano con su impunidad así que decidí abandonar por mi salud mental.
Los malos necesitan un castigo, aunque sea sólo en las historias, la vida real ya es muy jodida. Soy fan de los finales que no son felices, pero la eterna impunidad de un protagonista hijo de puto, ah, no puedo con eso.