habbo-auchance
⠀⠀⠀૮꒥〈 ★ 〉 ───── se permite un largo momento de silencio para observar con atención el rostro de su amado y el contraste que presencia en esa cercanía absoluta es, sencillamente, devastador para cualquier rastro de autocontrol que intente conservar; la luz del ocaso parece haber elegido ese preciso instante para proyectarse directamente sobre la piel de builderman, filtrándose a través del aire con una claridad que solo puede describir como divina. ese fulgor enciende el tono carmín de sus mejillas, elevando el calor de su sonrojo hasta hacerlo lucir mucho más intenso y lleno de una preciosidad que lo deja sin aliento. no es ninguna sorpresa que termine perdido, una vez más, en las profundidades de esa imagen que se despliega ante él, siempre cautivo de una belleza que lo desordena desde lo más profundo de su esencia.
realmente le conmueve la forma tan decidida en la que ha elegido depositar toda su fe en su persona. tal seguridad no expresaba una simple creencia frágil; él sabe. y aunque ya ha pronunciado su promesa en voz alta, esta vez repite el juramento de forma interna, grabándolo en el núcleo mismo de su existencia. no es solo una frase bonita destinada a adornar el momento, es un decreto de lealtad total: cuidará ese vínculo con su propia vida, depositando toda su confianza de regreso.
esa convicción se manifiesta a través de la diversión que comparten. al procesar la confesión de que la intención no era alejarse, solo simplemente "ponerse cómodo" una nueva luz de comprensión ilumina sus facciones, rindiéndose ante la lógica que le arranca una risa fresca, llena de auténtica gracia que nace de ver la audacia de su novio. ─── heh... así que sí fue intencional después de todo. vaya forma tan accidentada de buscar comodidad, pero no puedo decir que me disguste el resultado en absoluto. ───
habbo-auchance
la fricción de las yemas deslizándose sobre su piel lo sumerge en un estado de serenidad, tanto que el roce concentra toda su energía en un solo punto, registrando cada minúsculo relieve que nace cuando sus dedos se encuentran. sin embargo, son esas caricias las que, paradójicamente, terminan por devolverle una consciencia mucho más detallada de todo lo demás. su percepción comienza a expandirse más allá de ese contacto puntual, fluyendo desde la punta de sus dedos hacia el resto de sus extremidades, regresando a evaluar una última vez la posición física en la que ambos han quedado.
enmedio de una duda teñida consideración que solo reserva para él, se pregunta si la textura granular de la arena bajo su espalda resulte a la larga una superficie demasiado tosca o molesta para alguien que, al final del día, amortiguó toda la caída. ─── aunque... igual me preocupaba que esta posición fuera incómoda para ti. ─── apenas las palabras salen cómo una disculpa retrospectiva e indirecta por haber permitido que la postura se extendiera tanto, el recuerdo de lo ocurrido se abre paso con claridad. rememora aquel comentario audaz sobre haberlo jalado hacia la arena con la única y declarada intención de buscar su propia comodidad, y considerando nuevamente esa información, una comprensión mucho más dulce sustituye a la incertidumbre de la duda mientras decide usar esa misma lógica para descubrir cuánto puede prolongar esa calidez. ─── pero ahora, considerando lo que dijiste sobre ponerte cómodo... ─── la pausa que hace se estira más de lo necesario, llena de una carga de expectativa electrizante. el tono de su voz baja un par de octavas, adquiriendo un matiz aterciopelado que a pesar de dictar juego, deja muy claro que su única prioridad es alinearse con lo que el otro anhele, sin importar qué tan largo o breve sea lo que decida quedarse así antes de realizar alguna otra cosa que haya planeado. ─── ¿tal vez quieras quedarte así un ratito más?
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habbo-auchance
es precisamente ahí, donde el apodo lo alcanza de golpe. al escucharlo, siente que sus sentidos se endulzan instantáneamente como si hubieran sido bañados en miel, sonrojándose con esa misma tonalidad intensa que ahora comparte con su pareja. la naturalidad con la que la palabra fluye en la voz contraria suena tan perfecta, tan escasa de esfuerzo, que resulta mucho más que un simple sobrenombre. es una caricia verbal que, bajo ninguna circunstancia, está dispuesto a dejarla pasar como si fuera algo carente de importancia.
─── estoy más que bien... cielo. ─── el tono en el que lo pronuncia sugiere una dedicación que, en realidad, subraya la belleza de ser llamado así. es una declaración de disfrute, remarca el nombre porque lo atesora con una relevancia sagrada. ─── solo me asustaste al caer así, eso es todo. ─── la mano que ya le sostenía la mejilla, tratándola como si fuera el tesoro más valioso del mundo, suaviza su presión hasta volverse un contacto casi etéreo. no buscaba nada a cambio por ese contacto, lo hacía por el irrefrenable instinto de amor. aún así, recibir ese gesto de vuelta es algo que lo deja sin palabras. percibe con claridad el ruego mudo que emana de su toque, la petición silenciosa que le pide alargar ese tacto un poco más. por supuesto que iba a cumplir con ese deseo; lo haría por toda la eternidad si se lo permitieran. por ello, responde a las caricias en su dorso con un suave y rítmico movimiento de sus propios dedos, asegurándole sin hablar que su calor le pertenece por completo.
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