Con mucho honor, chiquillo lunar.
— Dejó caer sus manos sobre los hombros ajenos, sosteniéndose de estos mientras se colocaba de puntitas para alcanzar la boquita ajena. Atrapó los labios en un beso suave, lleno de ternura, en el cual se hicieron presentes pequeñas mordidas en los belfos. Por instinto, termino rodeado el cuello adverso con sus brazos, eliminando cualquier rastro de espacio sobrante de ambos cuerpos.