─ ¡Y ponemos tantita crema aquí y...! ¡Ou! B-bueno, creo que froté un poquito duro. ─ Yace hablando consigo mismo, viéndose las marcas de sus muñecas que se dejaron ver marcas de presión. Un rojo que dejaba a ver una extraña... forma de divertirse. Sin embargo, al dueño de esas marcas pareciese no importarle. Al contrario, en su rostro se dejó ver un extraño rubor demostrando su satisfacción. ─ Hm~ apretó con ganas... ¿hm? ¡ay, pero que ojos curiosos los tuyos! ¿Qué tanto vea, hm?