✮⋆˙ Había sido creado por una computadora, y eso le otorgaba ventajas que otros no tenían. No necesitaba comer, aunque podía hacerlo si quería, aunque el sabor nunca llegaba a ser igual al de la comida real. No se cansaba, pensaba con rapidez inmediata y, hasta donde sabía… no podía resultar herido.
O al menos, eso creía.
Todo cambió cuando se encontró con un felino real. Intentó acariciarlo con curiosidad, pero la criatura no reaccionó bien ante aquella extraña dentadura con ojos. En un instante, el gato se lanzó contra él, arañándolo. No entendía qué estaba pasando, pero aquella sensación… era horrible.
Intentó quitárselo de encima, pero el animal no lo soltaba. Entre forcejeos, sus garras no solo desgarraron su ropa, sino también parte de su mandíbula. Eso fue lo que más lo desconcertó.
De algunas de sus heridas comenzó a caer un líquido rojo.
No era posible. Eso no debía pasarle a él.
A cada segundo, sentía que ese lugar lo cambiaba de alguna forma. Ahora extrañaba el circo.
Desesperado, comenzó a buscar a cierta pieza de ajedrez, la única que creía que podría ayudarle.
"KINGER! AYÚDAME! "gritó, alterado, agarrando su sombrero de las dos puntas y jalandolo de forma cómica, mostro todas las heridas que el felino le había dejado. Estaba realmente pasmado.
⋆˚࿔esto es lo más que se me ocurrió ñam