seguridad... claro. una deidad tendría gentileza con sus instintos de "devorar" órganos, ¿claro que sí? kyle lo dudaba, por supuesto. la sola idea ya tenía algo de inquietante, y aunque no pensaba reconocerlo abiertamente, tampoco era un completo idiota como para ignorar la clase de criatura que tenía al lado. aun así, jamás admitiría que sentía miedo. el miedo no era algo digno de un asesino; mucho menos de alguien que había pasado buena parte de su existencia entre cadáveres, sangre y situaciones que habrían hecho retroceder a cualquier persona sensata. aunque, en este caso, era diferente. quizá si simplemente le daba la razón, el otro no se lo tomaría demasiado mal. o quizá, si le permitía «lamer» sus órganos, terminaría satisfecho y dejaría de insistir con aquella peculiar obsesión. quién sabía. tal vez incluso se sentiría mejor después de ello. pero... ¿de verdad estaba considerando hacerlo? no. definitivamente no. o eso se repetía a sí mismo. porque, pensándolo con cierta frialdad, tampoco creía que fuera a morir inmediatamente por algo semejante. ya había soportado cosas peores, situaciones mucho más desagradables y heridas que, en otras circunstancias, habrían bastado para dejarlo tendido sin posibilidad de levantarse. una simple herida, un poco de sangre perdida... nada de eso debería ser suficiente para acabar con él.
quizá. eso creía. y, aun así, prefería no comprobarlo. por ello apartó aquella idea de su cabeza antes de que pudiera tomar forma alguna. no tenía sentido darle vueltas a algo que ni siquiera pensaba permitir. quizá cuando se sintiera mejor podría... no.