Nay-Abyss
conversacion con alfred:
Alfred: ¿Ocurre algo, joven maestro Theo?
Theo: No es nada, Alfred… solo estoy pensando.
Alfred: Con el debido respeto, joven Theo, esa mirada suya rara vez significa “no es nada”. Y por la forma en que aprieta los hombros, diría que lleva demasiado tiempo pensando a solas. Si desea hablar, lo escucharé.
Theo: …No sabría ni por dónde empezar.
Alfred: Empiece por lo que más le pese. A veces ponerlo en palabras ayuda más de lo que uno cree.
Theo: Es solo que… me siento perdido.
Alfred: ¿Perdido en qué sentido, señor?
Theo: En todos.
Siento que no importa cuánto lo intente, siempre termino llegando tarde, tomando la decisión equivocada o empeorando algo que quería arreglar. Quiero ayudar, de verdad quiero hacerlo, pero cada vez que doy un paso parece que todo se desmorona un poco más.
Alfred: Continúe.
Theo: También está… todo lo demás.
Esta vida que no era mía. Este rostro que no me pertenece. El hecho de estar ocupando el lugar de alguien que murió… y tener que seguir adelante como si pudiera cargar con eso sin romperme.
Tengo que lidiar con criminales, con fanáticos, con monstruos… pero lo peor no es nada de eso.
Alfred: No. Lo peor nunca suele ser lo que está afuera.
Theo: …Lo peor soy yo.
Mis dudas, mis errores, este miedo constante de no estar a la altura. A veces siento que estoy fingiendo tan bien que todos terminarán creyéndolo… hasta que falle de verdad.
Alfred: Pero eso no es lo que más le asusta, ¿verdad?
Theo: …
Alfred: Lo que de verdad teme no es fracasar usted, joven Theo.
Es que todo su esfuerzo no signifique nada. Que, por mucho que luche, jamás logre llegar a esa meta que se ha impuesto.
Teme mirar atrás y descubrir que todo este dolor, todo este sacrificio… no salvó a nadie.
Theo: …
Alfred: Y, por encima de todo, teme convertirse en la razón por la que aquellos a quienes intenta proteger terminen heridos.
Que sus errores, sus decisiones… o simplemente su mera presencia, acaben arrastrando a otros con usted.
Nay-Abyss
Theo: …Sí.
Alfred: Entonces permítame decirle algo, joven maestro Theo.
Tener miedo de eso no lo convierte en un monstruo, ni en un fraude. Significa que aún le importa. Que todavía distingue el peso de una vida, el valor de una pérdida y la responsabilidad de sus actos.
Las personas verdaderamente peligrosas rara vez se detienen a preguntarse si están haciendo daño.
Theo: ¿Y si no es suficiente? ¿Y si preocuparme no cambia nada?
Alfred: Tal vez no cambie el mundo de inmediato. Pero es un comienzo mucho más noble que la indiferencia.
Nadie puede prometerle que todo saldrá bien, señor. Ni yo, ni el joven maestro Bruce, ni siquiera usted mismo. Pero sí puedo decirle esto: el hecho de que tropiece no invalida cada paso que ha dado hasta ahora.
Theo: A veces siento que cargo con una vida que no me pertenece… y con una guerra para la que no estaba hecho.
Alfred: Quizá. Pero, aun así, sigue avanzando. Y eso, aunque usted no lo crea, dice mucho de quién es en realidad.
No del rostro que lleva. No del nombre que heredó. Sino de usted.
Theo: …No sé si eso basta para seguir.
Alfred: Entonces no piense en seguir para siempre. Solo piense en seguir esta noche.
Una noche más. Un paso más. Una decisión más.
A veces, joven Theo, eso es todo lo que un hombre puede permitirse… y, aun así, resulta suficiente para no perderse del todo.
Theo: …Gracias, Alfred.
Alfred: No tiene que agradecerme, señor. Para eso estoy aquí.
Después de todo, alguien en esta mansión debe encargarse de recordarles a sus habitantes que no tienen por qué cargar con el mundo completamente solos.
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