Ser lectora es mucho más que pasar páginas; es abrir puertas a mundos infinitos donde cada historia se convierte en una experiencia propia. Es sentir cómo el corazón se acelera en los momentos de tensión, cómo las lágrimas brotan en los instantes de tristeza y cómo una sonrisa aparece sin darte cuenta en los finales felices. Leer es viajar sin moverte, es conocer vidas que nunca vivirías, pero que de alguna forma se quedan contigo para siempre.
A través de la lectura, una persona descubre emociones que quizás no sabía que podía sentir. Cada libro tiene el poder de transformar, de enseñar, de acompañar en los días difíciles y de hacerte sentir comprendida incluso cuando crees que nadie más lo hace. Es un refugio silencioso donde puedes ser tú misma, donde el mundo exterior desaparece por un momento y solo existen las palabras, los personajes y sus historias.
Aunque cada historia tenga un final, lo que deja en nosotros nunca se va. Porque leer no es solo una actividad, es una forma de vivir muchas vidas en una sola. Y aunque haya quienes no entiendan ese amor por los libros, quienes leen saben que en cada página hay un pedazo de magia que hace la vida un poco más hermosa, más profunda y más significativa.
Ingrid Janeth González.