PEQUEÑO ADELANTO, GRAVEYARD: LA HORA MUERTA:
—¡Mar!— creo que alguien grita, pero el sonido se siente lejano, como si el aire estuviera entre nosotros.
Intento girarme.
Y ahí es cuando lo siento.
Detrás de mí.
No lo veo, pero lo sé.
La sombra.
Sus dedos se cierran alrededor de mi brazo antes de que pueda reaccionar. El dolor me atraviesa como si me estuviera sujetando desde dentro de la piel. Tropiezo, y esta vez sí los veo: todos están mirándome, alertas, viendo exactamente lo que yo no puedo ver.
—Está detrás de ella…— dice alguien.