El cristal acumulaba la presión en silencio. Durante años, sus vidas mantuvieron una simetría perfecta: dos matrimonios de la alta sociedad que compartían tardes dominicales, se prometían lealtad y se blindaban tras los muros de concreto pulido de sus residencias.
Para Kim Seokjin, la ecuación era simple. Jeon Jungkook era el personaje gélido e hipócrita del grupo, un hombre incapaz de un gesto amable; mientras que Kim Taehyung, su mejor amigo, era el refugio de calidez que lo salvaba de ese desprecio. Era una verdad cómoda, una narrativa sin fisuras para conciliar el sueño.
Próximamente…