13 de septiembre.
Exactamente hoy, hace un año, fui la persona más feliz del mundo. Aún recuerdo tus ojitos brillantes al escuchar mi correspondencia, el calor de tu cuerpo en ese primer abrazo, nuestros silencios y nuestras risas bulliciosas.
Un año. Un año desde aquel comienzo que desearía nunca haberle puesto un punto final. Un año, que aunque ha pasado tanto, sigo recordando la suavidad de tus manos nerviosas y tu cálida voz al hablar de mí.
A veces me pregunto si tú también recuerdas aquel día con la misma claridad que yo. Si alguna vez, entre tus propios recuerdos, aparece el mío. Porque yo todavía puedo encontrarte en los pequeños detalles, en una risa parecida a la tuya, en una canción que escuchaba pesando en ti, en esa sensación extraña de haber sido tan feliz y saber que ya no puedo volver exactamente a ese momento.