Mi pecosa luz de fuego
Aunque borraran mi memoria,
aunque no supiera quién soy,
mi corazón sabía de memoria
que hacia ti, siempre hacia ti voy.
Tus pecas son estrellas que el cielo
en tu rostro vino a sembrar,
tu risa es mi único consuelo
cuando todo me sale mal.
Dicen que soy sombra y peligro,
que mi destino es destrucción...
pero cuando me miras, yo siento
que renace mi corazón.
No importa si el mundo se opone,
ni si me quieren hacer daño:
tú eres lo que nadie me pone,
mi refugio, mi luz, mi año.
Pueden quitarme la vida,
podrán atarme donde quieran...
pero lo que por ti yo sentía,
jamás, nadie lo podrá llevarse.
Si me voy, espérame siempre,
que aunque tarde yo volveré:
que mi amor por ti es eterno,
y por siempre te amaré.