Está bien, el corazón no manda. Pero pudiste haber pensado un poco. De todas las opciones que tenías, elegiste la peor. Fuiste tú quien decidió priorizar su "felicidad" a costa de destruir una amistad única, de esas en las que nos contábamos absolutamente todo. Te habría perdonado mil cosas, pero lo que hiciste cruzó un límite, y eso es algo muy difícil de perdonar.
Sí, admito que te extraño; es inevitable porque lo que tuvimos fue real y valioso. Pero si el corazón no manda,la mente sí. Ya di el primer paso al borrar nuestro chat y, con esa misma determinación, voy a borrarte de mi vida. Paso a paso.
Te deseo una buena vida. De verdad espero que la persona que elegiste te haga feliz, te valore y que haber destruido nuestra amistad por él haya valido la pena.