kittycat669

Mi geriátrica renegona luchó hasta el final, luchó hasta el momento en el que tocándole su pechito le dije "Descansa, Pelu, te veré pronto", su respiración mermó. Hoy no perdí a mi mascota, perdí a alguien de mi familia y no sé qué decir.
          	

kittycat669

Mi geriátrica renegona luchó hasta el final, luchó hasta el momento en el que tocándole su pechito le dije "Descansa, Pelu, te veré pronto", su respiración mermó. Hoy no perdí a mi mascota, perdí a alguien de mi familia y no sé qué decir.
          

kittycat669

Hoy hice la lista del mercado para prepararle la comida de una semana, hoy le preparé sus raciones y las metí a su mochilita, le metí sus medicinas, pañales y peinecitos, estaba de camino a verla y todo pasó de repente. Sabía que esto pasaría desde que tuvo que pasar mi cumpleaños en cirugía por segunda vez, sabía que cada que me preguntaban por pelu y solía responder que "por ahí" iba solo estaba amortiguando un vaticinio, sabiendo que los diagnósticos no apuntaban a tenerla mucho más tiempo
          Fueron 12 años con ella y luego el cáncer llegó sin avisar, lo intentamos de todo y aún así veía como la iba perdiendo. Con cada intento guardaba la esperanza de tenerla un ratito más conmigo, sin embargo, al ver como luchaba para levantarse de su camita mi corazón se oprimía. Mi vida giró este año en torno a peluqui, viajando de imprevisto por varios días para exámenes de urgencia, noches en vela por su cuidado, días sin salir para no dejar de asegurarme que estuviera bien, recordatorios para darle sus medicamentos y mordidas porque no le gustaban, ya no podíamos llevarla a tomar un baño por lo débil qué estaba su cuerpito, cuántos dolores de espalda preparando por horas comida que se acabarían en menos de 3 días, los benditos malabares para que comiera.
          Este año las prioridades dejaron de ser salidas o la ropa nueva, quería que todo se invirtiera en buscar su mejoría y al ver como después de meses volvía a jugar conmigo como cuándo era cachorra me aferraba a la esperanza. Hoy subí al carro creyendo que solo iría a dejar sus cositas para regresar terminado su internamiento a recogerla, nisiquiera me cambié el pijama, fui en pantuflas. Estaba somnolienta cuándo escuché que este último intento no daba resultado y supe que tenía que tomar la decisión de dejar de forzar las cosas y dejarla ir

kittycat669

Terminas con tu primera novia luego de tres años, crees que estás conociendo el dolor de un corazón roto, sin embargo, repentinamente, tu compañera de 12 años, esa bolita de pelos que te mueve la cola sin falta desde que llegó envuelta a tus brazos en una manta rosada empieza a dejar de comer, dejar de moverse, a asfixiarse, ir al veterinario semanalmente. Pasa por medicamentos, dietas, operaciones, diagnósticos, tratamientos y es ahí, cuando tu familia a pesar de haber invertido mucho más de lo que alguien considera razonable en ver algún atisbo de mejoría, cuándo llegado el momento empiezas a preguntarte si quizás el mejor acto de amor sería dejar que sus latidos encuentren un descanso.
           Ahí es cuándo una conoce lo que es tener el corazón roto.