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Mmh... — gimo despacio, siento como vibra en su piel y la forma en que se le arquea la espalda me dice que he hecho todo bien, insisto, mi cabeza se mueve ligeramente llevando el placer, mis ojos se abren por primera vez y me cuesta acostumbrarme a la luz, pero me topo con su mirada, deshecha y medio adormilada del gusto, avanzo hasta llevarla al borde, su cuerpo cae en la cama como un muñeco de trapo y el mío cae a un lado después.—