a-reg5ct
De q hablad, cómo q te ignoro
a-reg5ct
Los dedos de Regect se deslizaban con una suavidad casi inusual sobre las plumosas alas del infante. Había algo extrañamente delicado en la forma en que tocaba aquellas plumas, como si temiera que al mínimo descuido pudieran deshacerse entre sus manos. A veces utilizaba un pequeño cepillo, pasándolo con extremo cuidado, separando cada pluma con paciencia meticulosa para no engancharlas ni tirar demasiado fuerte. Era casi cómico verlo tan concentrado. Regect, que normalmente parecía despreocupado, incluso juguetón, ahora fruncía apenas el ceño, atento a cada movimiento que hacía. Se esforzaba más de lo necesario, como si peinar aquellas pequeñas alitas fuera una tarea de suma importancia, casi un ritual sagrado. La suavidad en sus gestos decía más que cualquier palabra que pudiera pronunciar. No era la primera vez que lo hacía. Ya antes había ayudado a Micha a acomodar sus alas, a alisar alguna pluma rebelde o a corregir pequeños enredos. Y aun así, cada vez que lo repetía, aquel miedo diminuto pero persistente se instalaba en su pecho: el temor de lastimarlo sin querer. Sus dedos se movieron con cautela, apartando una pluma torcida, sosteniéndola con delicadeza antes de pasar el cepillo.
—Si te duele, puedes decirme, Micha —pronunció finalmente. Su voz, que usualmente estaba teñida de ligereza y burla amable, ahora tenía un matiz concentrado, casi solemne… lo que hacía que la escena resultara aún más adorable. Parecía tomarse aquella tarea como si estuviera manipulando algo frágil y precioso. Y, en cierto modo, lo estaba haciendo.
a-reg5ct
Las últimas palabras descendieron hasta convertirse casi en un murmullo avergonzado. Admitir algo así le resultaba incómodo, porque sí, sabía perfectamente que a veces podía ser demasiado tosco. Sus movimientos eran grandes, poco medidos, y su fuerza rara vez coincidía con la delicadeza que realmente intentaba usar.
Aunque con Micha era diferente. Siempre trataba de ser más cuidadoso con él. Más suave. Más “mansito”, incluso si jamás utilizaría esa palabra en voz alta sin querer morirse inmediatamente después.
La pregunta ajena volvió a sacarlo de sus pensamientos antes de que pudiera hundirse demasiado en ellos otra vez. Regect parpadeó un par de veces, claramente desconcertado.
¿Cómo se suponía que iba a peinarlo? ¿Tan siquiera tenía pelo suficiente para eso?
Aquella duda existencial atravesó su cabeza con una seriedad tan absurda que terminó arrancándole otra pequeña risa nasal.
—Pfft, vamos… —bufó divertido, levantando apenas una ceja mientras lo miraba—. ¿Cómo vas a peinarme? O siquiera hacerme algo.
Había algo relajado en la manera en la que hablaba ahora, una soltura poco común en él. El ambiente se sentía tranquilo, tibio, y por primera vez en mucho tiempo Regect no parecía estar preparado para discutir con el mundo entero.
Luego de otra risita suave, finalmente asintió.
—Pero bien… te dejaré hacerlo.
Y aunque sus palabras intentaron sonar casuales, casi desinteresadas, la realidad era otra.
Porque permitirle algo así a Micha implicaba confianza. Una confianza silenciosa y enorme. La clase de confianza que Regect rara vez entregaba sin pelear primero.
•
Reply
a-reg5ct
¿Dolerle?
La palabra quedó suspendida dentro de la cabeza de Regect durante unos segundos, flotando lentamente entre sus pensamientos como una pequeña espina imposible de ignorar. Su cabeza terminó inclinándose apenas sobre el hombro de Micha, quedándose quieto por un instante mientras intentaba procesar aquello con una confusión silenciosa y casi infantil.
¿Por qué habría de dolerle? ¿Qué intentaba decirle Micha con eso?
Últimamente sentía que su mente era un desastre imposible de ordenar; pensamientos atravesándose unos a otros, dudas absurdas creciendo donde antes no existían, emociones que parecían demasiado grandes para caber dentro de su pecho sin terminar haciéndolo sentir agotado. Y, honestamente, el único momento donde aquella maraña infernal parecía calmarse un poco era cuando Micha permanecía cerca de él.
Como si su presencia funcionara igual que una manta tibia sobre algo roto.
Regect soltó una suave negación con la cabeza antes de dejar escapar una pequeña risa entre dientes. Tenía que dejar de pensar tanto. Si continuaba permitiendo que su mente girara alrededor de cada palabra terminaría devorándose vivo a sí mismo.
Debía simplemente disfrutar el momento.
—¿Dolerme? Para nada, bobito.
Su voz salió más suave de lo habitual, teñida por una calidez extraña que solamente aparecía cuando hablaba con él. Había incluso un pequeño deje burlón en el apodo, uno cariñoso, ligero.
—Me preocuparía más si te duele a ti… después de todo, suelo ser algo brusco… sin querer
•
Reply
l66stchildren
Podría quedarse sentado todo el día, quietecito, mirando cómo el otro acomodaba sus alitas mientras él se distraía con cualquier cosa: una mota de polvo, una idea tonta, un pensamiento que se parecía a Me gustas tanto, porque sí… porque era bonito estar ahí. Luego lo miró de pronto, con los ojos grandes, dudosos, como si una pregunta le cosquilleara el pecho.
—¿A ti te duele hacer esto…?— murmuró, inclinándose un poquito, apoyando el dedo sobre sus rodillas como quien piensa mucho antes de hablar. —Yo también podría… peinarte a ti.— Lo dijo con una ilusión inocente, como cuando un niño quiere devolver un regalo aunque no tenga nada más que sus manos.
@a-reg5ct . ♡♡
•
Reply
a-reg5ct
Pero para escribir babosadas en mí tablero sí vdd
a-reg5ct
Hola hijo y extraño vuelve
a-reg5ct
Mañana
h-happyw6rld
Caoitulo d mrd m voy a cortar un testículo