Jake y Tom habían estado saliendo durante meses, pero últimamente, las cosas habían empeorado. La pelea había comenzado en el salón de Jake, con gritos y portazos. Tom, con su temperamento explosivo, había perdido el control y había empezado a golpear a Jake.
Jake, asustado y dolorido, intentaba defenderse, pero Tom era demasiado fuerte. La pelea había continuado hasta que Jake había logrado escapar y refugiarse en su habitación.
Mientras tanto, Aiden, el mejor amigo de Jake, estaba en su casa, pensando en él. Aiden había estado enamorado de Jake durante años, pero nunca había tenido el valor de decírselo. Ahora, mientras escuchaba el sonido de la pelea a través de la pared, se sentía impotente y preocupado.
"Ay, Dios", se dijo a sí mismo. "¿Por qué Tom siempre tiene que ser tan agresivo?"
Aiden se levantó de la cama y se dirigió a la puerta. Estaba a punto de salir a buscar a Jake cuando escuchó un golpe en la puerta. Era Jake.
"¿Estás bien?", preguntó Aiden, mientras abría la puerta y veía el rostro magullado de Jake.
Jake asintió, pero Aiden podía ver la tristeza y el miedo en sus ojos.
"Ven", dijo Aiden, mientras abría la puerta de par en par. "Entra. Estás a salvo aquí."
Jake entró en la habitación de Aiden, y se dejó caer en la cama. Aiden se sentó a su lado, y le puso una mano en el hombro.
"Lo siento", dijo Aiden. "Lo siento mucho."
Jake miró a Aiden, y por un momento, Aiden pensó que veía algo más que amistad en sus ojos. Pero Jake apartó la mirada, y Aiden se preguntó si había imaginado cosas.
"Gracias", dijo Jake, con una voz débil. "Gracias por estar aquí para mí."
Aiden sonrió, y le dio un abrazo a Jake.
"Siempre estaré aquí para ti", dijo Aiden. "Siempre."
Y en ese momento, Aiden se dio cuenta de que su amor por Jake era más fuerte que nunca. Pero también sabía que debía mantenerlo en secreto, al menos por ahora.