¿Sabías que al principio no existía nada? Solo vacío, y de ese vacío nació una Diosa: Sabiduría, la madre de Todo.
Durante eones creó universos, sistemas, vida… pero ni siquiera una diosa puede escapar a la soledad. Y así, decidió crear aquello que lo gobierna todo:
Vida, el comienzo. Muerte, el final. Y para darle sentido a todo, Amor.
Pero ya sabéis que la Vida puede ser cruel… Y en su crueldad, le arrebató a Amor lo único que la hacía eterna: su inmortalidad.
Sabiduría no intervino, Amor había entregado ese don por voluntad propia. Como castigo, la condenó a pasar milenios junto a su hermana Muerte.
Pero nadie previó lo que sucedería después… Muerte le devolvió a Amor aquello que no le pertenecía regalar.
Y así, con una vida que no era tal cosa, Amor vagó por los mundos…perdida, rota, atrapada en un cuerpo mortal.
Se corrompió, se pudrióy olvidó quién era.
Hasta que un día… recordó. Y entonces, la consumió el deseo de venganza.
Porque cuando una diosa decide vengarse… no se detiene. Ni siquiera si el universo entero está en juego.
Ya os lo advertí, queridos: el viaje de Valentina nunca fue hacia la luz. Y no me escuchasteis.
Muy pronto una nueva entrega de Valentina: El ocaso de la Vida