DE ERNESTO ROBIN, PARA TI:
Oye, tú, que lees en el metro o en la cama antes de dormir, escucha: la Navidad no tiene que ser perfecta. La mía no lo es. Elena pondrá la mesa como si fuera un tribunal, y yo quemaré el pavón. Y estará bien. Te deseo que encuentres tu propio sofá donde ser un desastre feliz. Que si lloras, como mi hermana lloró conmigo, alguien te abrace sin preguntar. Y que, si alguien te dice “holgazán”, le sonrías con la seguridad de quien sabe que la paz vale más que el éxito. Gracias por no juzgarme solo por no usar corbata. Feliz Navidad, en pijama, con helado y sin remordimientos.
( ^ω^ )