‘Amargo.
De nuevo ese sabor, distinto y siempre repulsivo.
Cada trago que daba era insoportable, nauseabundo, dejaba un hilo viscoso en su garganta. Y aún así, debía tragarlo.
Pero al final ese es el trabajo de un hechicero, ¿no? Eso era lo correcto. Exorcizar para salvar… pero, ¿Quién salvaría a Suguru Geto?’
empecé a escribir una idea buenísima (para mí) que tengo de hace meses, ese es el principio por ahora del ‘oneshot’, lo sigo o no lo sigo…