ㅤ ֹႍ. ⎯⎯⎯⎯/al reconocer el rostro del mafioso, su cuerpo se reverencia tan torpemente que más parece un ademán burlesco acompañada de una sonrisa curva, casi torcida. sus exhalaciones de grandeza provocan un breve silencio lacónico, que ella corta. ¡buenas noches, señor, cuán buen día se ha tenido hoy! y sé, por supuesto, que mi rostro no es más que un recordatorio de las deudas que arrastro. sin embargo, ¡he aquí! tengo un buen adelanto, así los dos podremos respirar en paz por unos meses más.