*Se acerca sigilosamente por detrás y deja una cesta llena de caramelos de chocolate. Acto seguido, sale corriendo, sigilosamente, por supuesto*
*Mientras corre, lanza un pequeño avión de papel que se cuela por la ventana. Contenía una nota:
“¡Disfruta de tus caramelos explosivos!”*
*Se comenzó a escuchar una cuenta regresiva*
10…
9…
8…
7…
*Siguió corriendo hasta llegar a un árbol alejado de allí y lo escaló, sentándose entre sus grandes ramas para contemplar lo que sucedería*
3…
2…
1…
…
*Hubo un silencio. No pasó absolutamente nada*
¡Malditos estafadores! ¡Es una cesta de caramelos normal y corriente!