Adoro escuchar tus sabrosos y delicados gemidos~ me hacen querer devorarte aun mas
/el demonio para nada se detuvo, al contrario, al escuchar que la hashira gemia y se ponia cachonda esto solo lo emocionaba y prendia mas y no va a parar hasta hacer que la pelirosa termine mas mojada que catarata, seguiria chupeteando, besando y lamiendo suavemente y una que otra mordida suave por ahi que le daba en su cuello, sus manos, que permanecian en la cintura ajena poco a poco y de manera sutil las bajaba lentamente por detras de ella acariciando su espalda hasta llegar a la retaguardia de la pilar que gemia suavemente, el demonio poniéndose intenso y mas atrevido de lo normal comenzo a amasar, manosear y apretar las gordas nalgas de la pelirosa como si fueran bolas antiestres a su antojo, hundiendo sus dedos entre las carnes ajenas.