Trocito del final que me ha matado:
Un día, un campesino le dijo a una amazona:
Yo te quiero, y por eso te regalo dos camelias.
Yo te perdono, y por eso te regalo dos tulipanes.
Yo te deseo, y por eso te regalo dos rosas.
Yo te adoro, y por eso te regalo dos orquídeas.
Yo te añoro, y por eso te regalo dos claveles.
Con ellas sumo diez, diez eternidades que me habría gustado vivir contigo, a pesar de nuestros miedos y los baches que la vida se ha empeñado por ponernos delante.
Solo después de esas eternidades, y cuando veinte billones de flores como las que te he entregado se hayan secado, el amor que te tengo desde el día en que te conocí se desvanecerá como polvo en el agua.
Y aun así, no significará su final.
Mi amor por ti seguirá flotando por la galaxia, entre estrellas y planetas, incluso cuando sientas que ya no sea así.
Porque lo que un día se ama, hasta el fin prevalece.