Aprovechando que todos los argentinos millonarios se iban a Miami a ver a Messi hacer publicidades para Trump, para Betsson, Bet-ano (apueste su ano), Betuno, Betdos y Bettres, Adornik no podía ser menos y se pagó al contado en dólares un vuelo en su jet privado "Casacada". Los jueces argentos no lo querían dejar salir, pero el maligno ex-vocero, con su voz sibilante de reptil hijo de puta, les lambeteó la próstata y sutilmente les instaló un pendrive que los hipnotizaba.
Y así, el pérfido hijo de puta escapó. Pero era tan mufa que mufó a la selección que perdió 10-0 con la selección de Bolivia, que fue a reemplazar a la selección francesa porque Mbappé se fue a saborear los sabrosos trabas majestuosos y emplumados de San Francisco. Y el resto de la selección se desbandó porque a mí se me cantó el orto, esta es mi historia genial y escribo lo que me pinta, el fútbol me chupa un huevo.