@w-blklance
──/cuán sonido de campanas en misa a convocar a los fieles, apareció, pisadas que apenas tocaban el suelo, buscando su fuga del lado terrenal; descalzo, palpa cada imperfección del pavimento con las plantas del pie, exposición de estar en contacto al resto. ocelos admiran a lo largo del sendero prohibido por varios en el edificio, lugar que había decidido renunciar a toda sumisión y a la máscara que ocultaba a terceros. durante esa semana, el tedio lo ató a un desdén absoluto; se fastidió al permanecer en el descuidado patio, privado de sus biblias y libretas, reducido a la convivencia opaca con mentes medicadas o atrapadas en fugaces lucideces. más que todo, le laceraba el espíritu: un olvido impensado, una maldición de un Padre que alguna vez fue lanzada para quebrantar su ser, mas que él ahora disfrutaba romper, trastocando el orden rígido con delectación. es ahí cuando de sus labios surgía un rumor constante: oraciones incompletas, inventadas entre el latín y misericordia, desde la plegaria y blasfemia que alguna vez oprimió. versos pulcros que recito bajo vigilia, ahora torcidos, ofrecidos tal como un cántico íntimo a los reos desamparados.
sin aviso, algo irrumpió las plegarias; su nombre pronunciado en alguna habitación.
dirige su mirada hacia el frente, seguido al umbral de su llamado, reconociendo esa voz desde la profundidad de su sangre y memoria. sus manos, yacían falanges entrelazadas, se tensan, conteniéndose a tal emoción en su pecho teñido, y un hilo de sonrisa curva apenas sus labios. careciendo del miedo, sino el desenterrado interés. no tardó mucho en agacharse un tanto para no ser visto desde las rejas, tocando suavemente la madera con sus nudillos.