No siempre se gana, pero siempre hay motivos para sentirse orgullosos.
Gracias, Selección Argentina, por dejar el alma en cada partido, por el esfuerzo, el compromiso y por defender esta camiseta con el corazón hasta el último minuto. El resultado duele, pero jamás va a borrar todo lo que hicieron para llegar hasta acá.
Hoy no levantamos la copa, pero sí demostraron por qué millones de personas los admiran. Porque Argentina no se define por una derrota ni por un trofeo, sino por la pasión, la entrega y el amor con el que juega y alienta.
Hoy no terminó un sueño; simplemente quedó pendiente para volver a intentarlo. Los verdaderos campeones también saben levantarse después de caer.
Gracias, Messi, por seguir siendo el capitán que nos inspira y por todo lo que le diste y le seguís dando a este país. Tu legado va mucho más allá de cualquier resultado.
Gracias por hacernos creer, emocionarnos y soñar una vez más. Hoy no se dio, pero el orgullo de vestir estos colores y alentarlos nunca va a cambiar. Siempre con ustedes.