† ──── Entonces... / susurró, y sus dedos temblorosos se deslizaron desde el pecho de Lunelle hasta su mandíbula, trazando el contorno de su rostro con la reverencia de quien toca algo sagrado. ──── Si me has elegido... entonces también eres mía.
No fue una pregunta. Fue una declaración.
Una reclamación. La primera vez que Lia se
atrevía a poseer algo, a reclamar a alguien
como suyo.
Y luego, con una valentía que le brotaba de
ese mismo lugar recién descubierto, se
inclinó hacia adelante y capturó los labios
de Lunelle.
Este beso no fue como el primero.
No fue breve ni contenido. Fue torpe, sí,
Lia no sabía qué hacer con sus manos,
con su respiración, con la urgencia que le
quemaba el pecho, pero fue suyo. Fue ella
eligiendo, ella decidiendo, ella tomando
lo que le habían ofrecido y devolviéndolo
multiplicado.
Fue un caos de emociones sin filtrar:
gratitud, deseo, miedo, esperanza, y ese
algo sin nombre que seguía creciendo en
su pecho. Fue desordenado, imperfecto,
completamente inexperto. Fue, en esencia, Lia.
Cuando finalmente se separó, jadeante,
sus frentes permanecieron unidas. Sus
ojos se encontraron a escasos centímetros
de distancia, y en los carmesí de Lunelle,
Lia pudo ver su reflejo.
Ya no era un cadáver andante.
Ya no era un monstruo.
Era, simplemente, la mujer que
Lunelle había elegido.
† ──── Gracias. / susurró, la palabra más pequeña y más grande que jamás había pronunciado. ──── Por haberme elegido. Por no haberme dejado ir. Por... ser tú.
Nox, desde su rama, emitió un suave graznido,
como si finalmente aprobara lo que estaba
presenciando. La nieve seguía cayendo,
cubriendo el parque, el banco, los árboles.
Cubriendo el mundo entero en un manto de
silencio blanco.
@bloodthirstytaste