A quienes han estado leyendo “Mi mente, mi enemigo”…
Perdón por el silencio, por los días en los que no hubo palabras nuevas que alimentarles el alma o romperles un poco más el corazón. A veces, la mente también me traiciona a mí, y escribir se vuelve una batalla que no siempre logro ganar.
Pero volví… y con ello, un nuevo capítulo.
Gracias por seguir aquí, por no soltar esta historia que sangra conmigo. Prometo que esto no se queda en pausa… vienen más actualizaciones, más fragmentos de esta mente que no deja de susurrar.
Con cariño (y un poco de caos),
—Monterrat