Te extraño, te extraño como no tienes una mínima idea. Me arrepiento de muchas cosas, entre ellas, el no hacerlas. Lamento todo, lamento las ausencias, fuiste lo mejor que me pasó y no pude conservarlo.
Sé que mis disculpas no servirán de nada. Y tampoco pretendo con esto el volver. Un día me dijiste que si terminábamos, no querrías que te hablase, porque sería más duro. Pero en verdad no puedo.
También sé que no merecía más que tu desaparición. Pero aunque sea completamente egoísta y absurdo pedirlo, no imaginas lo que daría por volver a cruzar una sola palabra.