ㅤ⎯⎯⎯ le habría estado observando ya algunos días, ojos oscuros catalogando cada instancia de robo— exitoso o no. le parecía curioso dentro de todo, poca gente tenía la cobardía (¿o sería estupidez?) de hurtar directamente a los clientes. quizás era un juego peligroso, después de todo trabajaban para satisfacer y acomodar a individuos que, más seguido que no, eran tan afluentes como criminales, sádicos o inmorales.
en esta instancia no pudo seguir conteniendo su curiosidad, por lo que apenas una media hora después de ver al sujeto robar un anillo de un magnate, llamó al mesero con un ademán de su mano. se veía ocupado— probablemente más actuación que labor verdadera, Huizi conocía bien a los de esa calaña, habría convivido con varios durante su adolescencia.
“¿Nathanael, sí?” preguntó observándolo con ojos entrecerrados, medio rostro escondido bajo un abanico rojo. “querido, siéntate un momento conmigo, compañía es justo lo que necesito en este momento.” le invitó, cerrando el abanico con un movimiento rápido— utilizando la misma mano para topar el sillón en el que se encontraba.