La Luna Carmesí Sobre Equestria (Cap50-60):
Las burbujas divergentes de la existencia se agrietaban una a una, como cristales soplados al calor de un concepto divino e implacable.
En el centro de aquel vacío, la verdad se materializaba con un peso físico insoportable: el fin de cada cosa está llevado por su propia virtud, una ley maldita que dictaba que no importa cuánta fuerza poseas, algún día tu luz se agotará, el motor se detendrá... y morirás en la más profunda oscuridad.
El cielo, antes un lienzo infinito, se convirtió en una herida abierta.
Rayos de un color escarlata violento desgarraban las nubes de hollín, cayendo no con el estruendo común del trueno, sino acompañados por el lamento asfixiante de millones de almas condenadas; un llanto colectivo que vibraba en los dientes, capaz de quebrar la cordura de cualquiera que lo escuchara.
Las llamas caían del firmamento con la consistencia pesada de una lluvia de azufre, mientras una capa de sangre densa y tibia adornaba el suelo, evaporándose en un humo con olor a hierro y ceniza.
Los mismos rayos impactaban contra el terreno con la bestialidad bruta del juicio final, pulverizando la arena, rompiendo la materia en sus átomos más primordiales.
En medio de aquel cuadro de horror sagrado, Apocalipsis imponía su forma final.
Se alzaba imponente ante un cuerpo humanoide cubierto de heridas desgarradoras, pero su presencia ya no pertenecía al plano físico.
El olor a ozono quemado y muerte era absoluto.
Mientras tanto, despojada de su escudo y con el peso de universos muriendo en su espalda, la creación perdía su voluntad, sintiendo cómo el frío de la nada devoraba su último aliento... hasta que...