Yo odiaba el 67, hasta que un día se me dio por decirlo. Dije mi primer six seven, desde ese día comencé a ver la vida distinta, con un poco más de luz. Ahí me di cuenta que el six seven era para mí, desde ese día, no lo suelto, amo el six seven.
Gracias a Dios y al mundo por poner al six seven en mi vida, es lo mejor que me pudo haber pasado.